Hay que usar ingredientes buenos, empezando por el tipo de arroz, y tener preparada una buena cantidad de caldo. Carluccio dice que no se puede usar cualquier tipo de arroz; tiene que ser de grano corto para risotto (arborio, carnaroli o vialone nano), que no es igual que el de la paella o del sushi. Estas variedades de grano tienen una consistencia particular al cocinarse: quedan tiernos por fuera pero al dente por dentro. La característica cremosa del risotto se da por la cocción lenta, añadiendo caldo poco a poco, de manera que el arroz bote todo su almidón natural.
INGREDIENTES
Para 4-6 personas
150 g hongos porcini frescos (ó 25 g secos +3 hongos planos grandes frescos, cortados en láminas)
50 g tomate seco
4 cucharadas de mantequilla, dos para sofreír la cebolla y dos para el final
1/2 cebolla grande, picadita
1 diente de ajo, machacado
200 g de arroz para risotto (arborio, carnaroli o vialone nano)
2 litros de caldo (de vegetales, pollo o porcini, o agua)
250 ml (1 taza) vino blanco (opcional)
30 g (aproximadamente 1/3 taza) queso parmesano rallado
Mejorana seca, al gusto
Sal y pimienta negra, al gusto
- Si no consiguen porcini frescos, sino secos, ponerlos en un recipiente hondo junto con los tomates secos y cubrirlos con agua bien caliente (a punto de hervir). Dejar remojando por unos 10-15 minutos, hasta que se ablanden. Escurrir bien (pero reservar el líquido) y cortar en pedacitos.
- Para preparar el caldo, se puede utilizar la misma agua donde se remojaron los hongos y los tomates. En el mercado italiano de Dublín venden cubitos sabor a porcini. Un éxito si llegan a conseguirlos. Si no, aquí está la receta para el caldo de pollo. Mantener el caldo a un hervor suave para que, al ir incorporándolo al arroz, la temperatura de cocción no varíe.
- En una olla amplia y con cierta profundidad, derretir dos cucharadas de mantequilla a fuego medio. Saltear la cebolla y el ajo hasta que se suavicen y se marchiten. Agregar los hongos (remojados y/o frescos) y los tomates. Echar el arroz y saltear por un minuto más, revolviendo bien.
- NO lavar el arroz antes para que conserve todo su almidón y el risotto quede cremoso.
- Si van a utilizar vino blanco, Carluccio sugiere que se ponga primero y se deje absorber casi por completo antes de agregar el resto del caldo, que se va añadiendo cucharón por cucharón (tipo media taza) a medida que se va absorbiendo. No dejar secar el arroz.
- El arroz debería estar blando en unos 15-20 minutos, pero no dejar cocinar por completo porque el calor residual sigue cocinándolo después de removerlo del fuego.
- Si el caldo está bien gustoso, no hace falta echarle más sal, pero prueben y rectifiquen la sazón. Recuerden también que el parmesano puede estar un poco salado.
- En mi opinión, es mejor que el risotto quede bien "caldoso", porque al enfriarse termina de absorber el líquido.
- Cuando esté casi listo, agregar el parmesano rallado, las otras dos cucharadas de mantequilla, la pimienta y la pizca de mejorana, revolviendo bien para que se mezclen con el arroz.
- Servir inmediatamente.

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