jueves, 30 de septiembre de 2010

HIGOS HORNEADOS

Para mí el higo es una novedad. Recuerdo que alguien en la familia hacía dulce de higos (secos), pero todos esos dulces almibarados (de higos, de lechosa / papaya, de guayabas...) me parecían repugnantes.  Y debo confesar que aún tengo cierto prejuicio y los considero "dulces de vieja".  Pero a lo que voy...  Ayer fui al mercado y vi una caja con higos frescos.  Se veían preciosos y tiernos (ojo, no es que yo supiera cómo escogerlos), así que con espíritu gastro-aventurero agarré cuatro para ver qué inventaba con ellos.  El cajero del mercado, un tipo llamado Mohamed, con pinta absolutamente mediterránea, salió corriendo y agarró una bolsa enorme que escondió bajo la caja registradora.  Luego me hizo un guiño y me dijo en voz baja: "for myself".  Ahí fue cuando supe que sí estaban buenos...

Al llegar a la casa me puse a revisar mis libros y di con esta receta que copio casi textual, tomada de Carluccio's Complete Italian Food, de Antonio y Priscilla Carluccio (Index Books, 2006).


INGREDIENTES

Para 4-6 personas

12 higos frescos, pelados
200 g de azúcar blanca extrafina (caster)
Ralladura y jugo de un limón
Mascarpone o crema batida, para servir (opcional)

  • Precalentar el horno a 250º C / 475º F / Gas 9.
  • Pelar los higos y acomodarlos en un pyrex (o recipiente para hornear).  Rociar uniformemente con el azúcar, el jugo de limón y la mitad de la ralladura.
    • La receta original pide azúcar extrafina (caster), pero estoy pensando que tal vez con azúcar morena debe quedar aún mejor.
    • El limón que se usa es el amarillo (lo que nosotros llamamos lima), y no rallada, sino cortada en tiritas.  Como pueden ver abajo, usé del verde (que era el que tenía a mano) y rallado fino.  La próxima vez intentaré con el amarillo a ver si hay alguna diferencia sustancial.
  • Hornear por 20 minutos, sacar, bañar los higos con su propio jugo y salpicar con lo que queda de ralladura.  Devolver al horno por 5 minutos más.
  • Sacar del horno y dejar enfriar un poco.  Carluccio recomienda pasar al plato de servir y luego refrigerar, para servir frío.  Nosotros los comimos temperados, con una buena cucharada de mascarpone.  Creo que no le eliminaría este acompañante ni loca...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

POLLO AGRIDULCE ESTILO CANTONÉS

O debería decir: pollo agridulce estilo cantonés-caraqueño.  Todo el mundo sabe que chinos hay en todas partes, y que han adaptado su cocina a los ingredientes locales (para buen ejemplo, la chifa peruana).  Ya conté en una Gastrocrónica vieja que la primera que vez comimos chino-dublinés casi nos da un infarto.  La comida era babosa y gelatinosa, y no sabía a "chino", así que tenemos más de cuatro años de triste abstinencia, sólo interrumpida una vez al año cuando vamos a Caracas.  Abajo pueden ver una foto con un "auténtico" banquete criollo-cantonés: pancitos dulzones, arroz frito especial, lumpias, lo mein, chop suey de vegetales, y esa cosa fosforescente en la esquina inferior derecha, el pollo agridulce.


El lado positivo de no tener un Mee Nam o los chinos de los Palos Grandes cerca es que nos hemos tenido que poner creativos en la cocina.  Ya una vez hicimos lumpias y quedaron buenazas (receta pendiente).  Ahora le tocó el turno al pollo agridulce y debo decir, sin falsas modestias, que quedó más que bueno.  Por supuesto, no pude reproducir el color galáctico del original, pero el sabor es bastante parecido. 

Esta receta está basada en dos de Internet (a y b), y una de Cocina china cantonesa, de Deh-Ta Hsiung (Serie Paso-a-Paso, Parragon / Asppan, 1998), con un toque de memoria y nostalgia.  Lo dicho arriba: éste es un plato cantonés-caraqueño, y que me perdonen los puristas...



INGREDIENTES

Para 4 personas

Pollo y marinada
3 pechugas de pollo gruesas, bien limpias y cortadas en trozos pequeños
2 cucharadas de salsa de ostras
Sal y pimienta al gusto
1 cucharada de maicena / fécula de maíz (cornstarch / cornflour)
Bastante aceite para freír

Salsa agridulce
1 zanahoria mediana, cortada en rodajitas finas
1/4 pimentón rojo mediano, cortado en cuadros medianos
1/4 cebolla mediana, cortada en cuadros medianos
1 lata pequeña de castañas de agua (water chestnuts), en rodajas
2 rodajas de piña / ananás, cortada en cuadritos (más o menos 1/2 taza, puede ser enlatada)
3/4 taza de jugo de naranja (o de piña, si la compran enlatada; o con jugo de manzana también sirve)
1/3 taza de vinagre de arroz (o de vinagre blanco)
3-4 cucharadas de azúcar morena
1 cucharada de pasta de tomate
1 cucharada de salsa de soya
2 cucharaditas de maicena, disueltas en 4 cucharadas de agua fría

Empanizado
3/4 taza de harina todo uso
3/4 cucharadita de polvo de hornear
3/4 cucharadita bicarbonato de sodio
2 cucharadas de maicena
2 cucharadas de aceite vegetal
1 taza de soda


  • Lo primero es limpiar el pollo y cortarlo en trocitos.  No demasiado pequeños, pero tampoco enormes, que sean fáciles de comer de un bocado.  Ponerlos en un recipiente y mezclar con la salsa de ostras, la maicena, sal y pimienta.  Dejar marinando al menos unos 15 minutos.
    • Si no tienen salsa de ostras, pueden usar salsa de soya (y eliminar la sal), pero no es lo mismo.  La salsa de ostras es espesa, y tiene un toque dulzón.
  • Mientras se marina el pollo, cortar los vegetales de la salsa en trozos finos.  Los vegetales apenas se cocinan, por eso no pueden estar muy gruesos.  La idea es que conserven la textura crujiente, pero que sí se suavicen un poquito.
    • Pueden usar piña / ananás fresc@ o enlatad@.  Yo, por supuesto, la prefiero fresca.  Si usan de lata, guarden el jugo para la salsa (en lugar de usar jugo de naranja).
    • Pueden obviar las castañas de agua, si no consiguen.  Aquí les pongo una foto para que vean cómo son (las venden enteras o ya lajeadas).  Más abajo, los vegetales (sin la piña):
  • En una olla pequeña, combinar el vinagre de arroz, el jugo (de naranja o de piña), el azúcar morena, la pasta de tomate y la salsa de soya.  Llevar a un hervor suave y agregar los vegetales.  Tapar y dejar cocer por unos 4 minutos.
    • Pueden sustituir el vinagre de arroz por vinagre blanco, pero supongo que se pierde un poco el sabor oriental.  El vinagre de arroz es el mismo que se usa para hacer el arroz pegajoso del sushi.
    • El azúcar morena le da un gusto distinto a los platos.  Un sabor más profundo que el simple dulce del azúcar blanca.  Aumenten o reduzcan la cantidad (3 ó 4 cucharadas) de acuerdo al gusto personal (si les gusta la salsa más agria que dulce, o viceversa).  Esto también va a depender de cuán dulce esté el jugo que usen.
    • En la cocina tradicional china no se usa pasta de tomate (ésa es una licencia occidental).  Hay quienes usan ketchup, pero yo tengo prejuicios casi religiosos en contra de su uso...
  • Destapar y agregar la mezcla de agua y maicena.  Revolver constantemente hasta que la salsa empiece a espesar.  Apagar el fuego y mantener la salsa caliente. 
    • Es importante disolver la maicena en agua fría y NO agregarla directamente a la salsa (en éste o cualquier otro plato).  La razón es práctica: la maicena se aglutina a temperaturas altas y forma unos grumos desagradables.  Siempre hay que disolverla en agua fría antes.
  • Para preparar el empanizado, en un recipiente mediano mezclar bien la harina, polvo de hornear, bicarbonato y maicena.  Agregar gradualmente el aceite y finalmente la soda, mezclando bien.  El resultado tiene que ser una masa bastante líquida.  
    • Este tipo de empanizado es parecido al que se usa en la comida japonesa para tempurizar.  Al principio no entendía mucho por qué había que usar soda en lugar de agua, pero hagan la prueba y se darán cuenta enseguida.  La masa es espumosa y ligera, muy distinta al empanizado tradicional como para milanesas o croquetas.
  • Sumergir los pedazos de pollo hasta que estén bien empapados.
  • Poner a calentar bastante aceite en un caldero o sartén profundo, yo diría que a fuego medio-alto (no al máximo).  Ir friendo el pollo por tandas, dándole vueltas para que se cocine por ambos lados hasta estar dorado.  
    • El fuego no puede estar demasiado fuerte porque arrebata muy rápido el empanizado sin dar tiempo a que se cocine el pollo.
  • Poner sobre un plato con bastante papel absorbente.
  • Luego, al servir, echar un poco de salsa por encima y acompañar con un buen arroz "frito".  
    • Lo que ven abajo es un arroz blanco preparado sin nada (ni sal).  Al terminar la cocción, después de dejar reposar un poco, separé bien los granos y lo salteé en el caldero con un chorrito de aceite de sésamo / ajonjolí, incluí cebollín / cebolleta picadit@ y una tortilla de huevo picada.  Para sazonar, un chorrito de salsa de soya y un chorrito de salsa de pescado.  Y si tienen a mano, unos cuadritos de jamón también quedan muy bien.
    • Una alternativa más sana es hacer las pechugas a la plancha (marinándolas igualmente con la salsa de ostras, pero sin empanizado), y ponerles la salsa al servir.  Abajo pueden ver que queda igual de rico, acompañado con noodles de té verde.

martes, 28 de septiembre de 2010

VINAGRE DE MORA

Siguiendo con la fiebre morífera, aquí les va otra versión del vinagre. Ya hace algunas semanas monté el de frambuesa. Éste también está basado en el libro de Roger Phillips: Wild food (Macmillan, 1983), pero con ajustes en las cantidades. No pongo números concretos, para que puedan hacer según la cantidad de moras que consigan.

En la receta original piden vinagre de malta, pero yo usé de sidra y quedó delicioso, aromático y dulzón. Supongo que se puede experimentar con distintos tipos de vinagre, siempre tomando en cuenta que si usan uno muy fuerte, le puede matar todo el sabor a la fruta. Todavía no he pensado en qué lo voy a usar, pero tiene que ser alguna ensalada (o plato) suave en la que se sienta bien el gusto agridulce de este vinagre. Ya les contaré...

La foto es nefasta y se ve mi reflejo en la botella.  Perdónenme esa, pero fue la única de todas las que saqué en que se puede apreciar el color brillante del vinagre.


INGREDIENTES

1 parte de moras
1 parte de vinagre de sidra
Azúcar blanca
  • Por cada 100% de moras que tengan, usar la misma cantidad del peso en vinagre. Es decir, si tienen 500 g de moras, se necesitan 500 ml de vinagre.
    • Si quieren un resultado menos afrutado y más vinagroso, pueden usar 100% de moras y 150% de vinagre.
  • Poner las moras en un recipiente no reactivo y machacar un poco con una cuchara de madera.
  • Cubrir con el vinagre y dejar macerando (tapado) en la nevera por 3-4 días.
  • Revolver ocasionalmente, machacando un poco más con la cuchara (o con el fondo de un vaso limpio).
  • Pasados los 3-4 días, colar usando un colador muy fino y aplastando la pulpa con una cuchara para exprimir la mayor cantidad de líquido posible. Desechar la pulpa.
  • Pesar el líquido y verter en una ollita.
  • La cantidad de azúcar tiene que ser la mitad del peso del líquido, es decir, por cada 100% del líquido, hay que usar 50% de azúcar blanca.
    • Por ejemplo, si al final, después de colar las moras, tienen 700 ml de líquido, hay que usar 350 g de azúcar.
  • Cocinar a fuego medio por 10 minutos, sin llegar a hervir, asegurándose de que toda el azúcar se disuelva.

lunes, 27 de septiembre de 2010

ENSALADA TIBIA DE ENDIVIAS

Temiendo la llegada del frío, que irremediablemente conlleva a la ingesta exagerada de carbohidratos, me he propuesto a hacer bastantes ensaladas.  No pienso sucumbir ante el engaño del trapero (chaquetas, abrigos, chalecos, mangas largas, etc.) que oculta la capa de grasa morsífera (sí, morsífera, de morsa) hasta que el día en que la primavera decide asomar, y entonces ya es demasiado tarde...

Buscando qué hacer con unas endivias/endibias que compré en estos días, di con esta receta de Allrecipes (¿cuándo no?).  Son sabores bastante fuertes, no para el que está habituado a la ensaladita sosa de lechuga, tomate y pepino.  Sirve como acompañante, pero también es un buen plato vegetariano principal (o una cena ligera).  Calculen una endivia por persona, más o menos, si lo usan como acompañante.


INGREDIENTES

Para 4 personas

1 cucharada de mostaza de Dijon
1 cucharada de vinagre de vino tinto
1 cucharada de jugo de limón
3-4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
Sal y pimienta, al gusto
3-4 tiras de tocineta / bacón, cortadas en cuadritos (opcional)
1/3 taza (45 g) de piñones
4 endivias belgas, cortadas en aros finos

  • En un recipiente pequeño, mezclar bien la mostaza, vinagre, jugo de limón, aceite de oliva, sal y pimienta, hasta que tome una consistencia pastosa. 
  • La receta original no la lleva, pero es una ley universal que todo sabe mejor con tocineta.  Si deciden incluirla, echarla en una sartén grande bien caliente y tostar.
  • Bajar un poco el fuego e incluir los piñones, revolviendo constantemente hasta dorar.
  • Echar las endivias, y saltear hasta que estén calientes (sólo unos segundos, para que no pierdan la textura crujiente).  Remover del fuego y rociar con la vinagreta, revolviendo bien.
    • Servir inmediatamente.

    *Curiosidad ortográfica: antes de que pongan el grito en el cielo, ambas maneras están aceptadas en el DRAE: endivias y endibias.  O achicorias...

    [En esta foto pueden ver la versión vegetariana, 
    hecha además con mostaza de grano entero]

    viernes, 24 de septiembre de 2010

    POLLO AL CURRY VERDE TAILANDÉS

    Hugo y yo somos amantes empedernidos de la comida tailandesa.  En un ataque de antojo, preparé este curry, basado en The Complete Asian Cookbook (Murdoch Books, 2002) y en el sabor del que comemos en nuestro restorán favorito en Dublín.  Con arroz jazmín y unas verduras salteadas queda buenísimo.  Abajo les hablo un poco de los ingredientes y posibles sustitutos.


    INGREDIENTES

    4-6 personas

    1 lata (400-500 ml) crema de coco (OJO: no batir la lata)
    4 cucharadas de pasta de curry verde tailandés
    2 cucharadas de azúcar de palma
    2 cucharadas de salsa de pescado
    4 hojas de lima kaffir, cortadas finas*
    1 kg pechugas de pollo (unas 5 pechugas grandes), cortadas en tiras gruesas
    100 g vainitas/tirabeques/ejotes, cortad@s si son muy larg@s
    200 g brotes de bambú, lajeados
    1/2 taza de albahaca tailandesa fresca

    • La crema de coco que se usa para la comida tailandesa e india no tiene azúcar añadida (a diferencia de la crema para postres, como la que se usa en el helado de coco).  Fíjense bien en la lata al comprarla, no se vayan a llevar un fiasco.  En el libro dicen que las buenas marcas forman una capa de crema espesa que se separa del agua (menos grasosa).  No batan la lata de manera que puedan pescar esta crema para "activar" el curry.   Abajo les pongo unas fotos de la crema que usé.  No confundir la crema con el agua de coco (que es blanquecina y no tiene pulpa).
    • En un caldero o wok a fuego medio-alto, echar la crema espesa (será una media taza, más o menos) y llevar a un hervor e incluir la paste de curry verde.  Mezclar bien, reducir el fuego y mantener un hervor suave por unos 15 minutos, o hasta que esté oloroso y se separe el aceite de la crema.
      • Sobre la pasta de curry verde: hace un tiempo, también tenía antojo de curry tailandés, pero no tenía a mano ningún frasco comprado (que se puede conseguir en la sección "étnica" de cualquier mercado grande), así que lo hice yo misma.  Muy aguda yo, no anoté las cantidades que usé, pero básicamente es una mezcla (en licuadora) de:
    • Ajíes / chiles verdes, sin semillas y desvenados
    • Galanga rallada o, si no encuentran, jengibre rallado
    • Limoncillo / lemongrass, picadito
    • Cebollín o escalonias / chalotes
    • Ajo, machacado
    • Cilantro fresco
    • Pasta de camarones (pero si no consiguen, se puede sustituir por salsa de pescado o pasta de anchoas)
    • Semillas tostadas de cilantro y comino
    • Pimienta blanca recién molida 
    • Hojas de lima kaffir o, en su defecto, jugo y ralladura de limón
    • Sal marina
    • Una vez que vean que el aceite se separa de la crema, agregar el azúcar de palma, la salsa de pescado y las hojas de lima kaffir.  Revolver bien.
      • El azúcar de palma viene en panela casi siempre.  Se puede rallar con un rallo normal.  Tiene un sabor más sutil que el azúcar normal, pero si no consiguen, sustitúyanla por azúcar morena.
      • La salsa de pescado es un ingrediente que vale la pena tener en la nevera.  No sólo se usa para salar los platos del Sureste Asiático sino que les da un gusto particular.  En Cook's Thesaurus ofrecen varias posibles sustituciones.  Creo que la más fácil de hacer es disolver unas anchoas (de esas que venden en frasco o enlatadas) en un poco de salsa de soya clara, a fuego lento.
      • Las hojas de lima kaffir también son un ingrediente básico en la cocina tailandesa, pero no es el fin del mundo si no tienen.  Se puede sustituir con ralladura de limón (verde).  En la receta original piden hojas cortadas en tiras finas.  Yo preferí ponerlas enteras y luego pescarlas antes de servir.
    • Incluir el resto de la crema de coco, los trozos de pollo, los brotes de bambú, las vainitas, y subir un poco el fuego (a medio).  Llevar a un hervor suave, tapar y dejar cocer por 15-20 minutos, hasta que el pollo esté completamente cocido.
      • Aquí les pongo una foto de los brotes de bambú, para que vean cómo son.  Ya lo he dicho en otros posts, pero lo repito: la cocina tailandesa se caracteriza por combinar sabores, colores y texturas.  Fíjense que este plato, aparentemente tan simple, mezcla el dulce del coco con el picante del curry y lo salado de la salsa de pescado; la suavidad del pollo con el elemento crujiente de los brotes de bambú; y el color amarillento de la salsa con el verde de las vainitas y hojas de lima kaffir y albahaca.
    • Una vez que el pollo esté cocido, remover del fuego.  No se asusten si parece una sopa.  La idea es precisamente que quede bastante salsa.  Aquí pueden ver una foto del curry sin la albahaca:
    • Añadir la albahaca justo antes de servir.  
      • La albahaca tailandesa tiene un sabor intermedio entre la albahaca occidental y la menta.  Se puede sustituir por albahaca normal (y, si quieren, un toque moderado de menta picadita).
    • Servir con arroz blanco tailandés (jazmín) y acompañar con verduras salteadas.  Y de postre, helado de mango o helado de coco.
      • El arroz que sirven en los restoranes tailandeses es el jazmín.  Un arroz muy aromático de grano largo (no tan largo como el basmati), que es naturalmente pegajoso.  Pueden prepararlo como un arroz blanco normal, pero no esperen un grano al dente y suelto.  
    • Posibles variaciones: siguiendo la receta de arriba, se puede incluir cualquier variedad de verduras (brócoli / brécol, vainitas planas, zanahoria, calabacín / zapallitos, mazorquitas / maíz bebé, etc.)

    jueves, 23 de septiembre de 2010

    HELADO DE COCO

    Aaah, el helado de coco de Efe...  O ese que venden directo en su concha, un clásico en la playa...  Suspirando de nostalgia, hice este helado hace poco y aquí comparto la receta.  Dedicada en especial a mi cuñada y a mi hermano, que se acaban de comprar una heladera y están a punto de entrar en el mundo del vicio y la perdición.

    Por cierto... ¡Feliz cumpleaños, querido Pepito!


    INGREDIENTES 

    Para un poco más de 1 litro

    1 lata (530 g) de crema de coco endulzada (Nina*)
    2/3 taza coco seco (disecado), rallado
    150 ml yogur natural
    300 ml crema de leche

    • Para empezar, hay que hablar de la crema de coco Nina.  Nina es una marca venezolana, que dudo consigan en otras latitudes.  Lo importante aquí es comprar una crema de coco endulzada.  Las que se usan para hacer curry, por ejemplo, no tienen azúcar añadida.  Si no consiguen crema endulzada, no es el fin del mundo.  Compren una crema de coco normal y añadan 1/2 taza de azúcar, mejor si es extrafina / caster (prueben y determinen si necesita más, tomando en cuenta que el frío amaina el dulzor).
    • En un recipiente mediano, mezclar bien la crema de coco endulzada con el yogur y el coco rallado.
      • El coco rallado le da una textura más "auténtica" al helado, pero pueden obviar este ingrediente si quieren una textura más sedosa.
      • En casi todas mis recetas de helado uso yogur griego (en mayor catidad que la crema de leche) pero, en este caso, les sugiero usar otro que no sea tan ácido.  El sabor del coco es delicado, y cualquier sabor fuerte lo puede opacar.  De hecho, si no están cuidando demasiado las calorías, pueden eliminar el yogur y aumentar la cantidad de crema de leche.
    • En un recipiente grande, batir (usando batidora eléctrica) la crema de leche, hasta que forme picos suaves (no batir demasiado porque se convierte en mantequilla).
    • Verter la crema de coco sobre la crema batida y mezclar con movimientos suaves, usando una espátula (esto ayuda a que la crema mantenga su textura).
    • Para terminar, los dos métodos de siempre:
      • Si tienen máquina de helados, verter todo en el recipiente y seguir las instrucciones de la máquina.  Unos 60 minutos suelen ser suficientes en la mía, que es Cuisinart.  Para un helado un poco más firme, meter unos 20-30 minutos extras en el congelador.
      • Si usan el método tradicional, poner la mezcla en el recipiente donde la vayan a congelar y meter al freezer / congelador.  Pasada una hora, sacar y revolver vigorosamente para deshacer los cristales de hielo que se hayan formado.  Repetir esto varias veces más (yo diría que cada hora, por unas 4 horas), para que el helado quede cremoso.  Si no lo revuelven, queda un helado firme.

    miércoles, 22 de septiembre de 2010

    JALAPEÑO POPPERS


    Hay que admitir que los gringos tienen algunos destellos de genialidad en la cocina.  Uno de ellos, sin duda, es este favorito de la comida tex-mex: los jalapeño poppers.  Es claro que son una variante de los chiles rellenos (un plato no sólo común en México, sino en cualquier parte donde los pimentones / ajíes / morrones / chiles / pimientos sean parte clave de la cocina local).

    Hoy estaba en un mercadito-joyería que queda cerca de mi casa, buscando un poco de inspiración a ver si salía de esta racha de flojera gastronómica, y me tropecé con una cesta llena de jalapeños.  Por un momento pensé en hacer una receta de chiles encurtidos que me enseñó la mamá de mi amiga Nicole, pero luego recordé que tenía cheddar en la casa (y ganas de comer fritanga), así que esto fue lo que salió.
    La receta está basada en una de Allrecipes, pero con variaciones personales y algunos tips tomados de las reseñas en esta página.  Como todos los platos rellenos, lleva un poco de trabajo y tiempo, pero vale la pena.  Según leí, los jalapeños congelan muy bien, así que se puede hacer una tanda grande, freír los que se vayan a comer y congelar el resto.  Eso hice, pero no los he descongelado aún (cuando lo haga les digo si funciona).

    INGREDIENTES

    Para 1 docena

    12 jalapeños medianos 
    1 paquete (250 g) de queso crema
    250 g de queso cheddar amarillo (o Monterey Jack), rallado
    3-4 tiras de tocineta /bacón, bien crujientes
    1/2 taza (125 ml) de leche
    1/2 taza (60 g) de harina todo uso
    1 huevo, ligeramente batido
    1 taza (110 g) de migas de pan finas
    Una pizca de ajo en polvo
    Una pizca de especias cajún (o las que quieran: comino, tomillo, páprika, etc.)
    Una pizca de sal
    Bastante aceite para freír

    • En la receta de Allrecipes, sugieren que los jalapeños se corten por la mitad y se rellenen así, pero esto no me convenció, así que les corté la "tapita" con el tallo y, usando un cuchillo fino, les saqué las semillas y las venas.
      • Les recomiendo probar un trocito de los jalapeños, para medir cuán picantes están.  Si están MUY picantes, pueden blanquearlos (esto es, meterlos por 1-2 minutos en agua hirviendo, colarlos y dejarlos enfriar bajo el chorro de agua fría).  Esto ayuda a amainar el sabor picante.  No los dejen demasiado tiempo en el agua para que no pierdan la textura crujiente ni todo el toque picante.
      • Les sugiero usar guantes de goma al manipular los jalapeños, en especial si usan lentes de contacto.
    • Mezclar el cheddar rallado (o Monterey) con el queso crema y la tocineta.
      • No pongan la tocineta cruda porque no se va a cocinar.

    • Rellenar firmemente cada jalapeño.  Es más fácil hacerlo usando una cucharita pequeña, tipo de bebé, y empujando un poco con el dedo.
    • Prepararse para el empanizado: poner la leche en una tacita, la harina y las migas de pan en un plato llano grande, y el huevo batido en un bol o plato hondo.
    • Aliñar las migas con las especias y la sal, mezclando bien.  Esto es opcional, por supuesto, pero le da un gusto extra rico a los jalapeños.  Recuerden no abusar con la sal, porque el queso ya va a estar salado.
    • Para la primera tanda de empanizado, sumergir los jalapeños en la leche y luego "revolcarlos" por la harina hasta que estén completamente cubiertos.  Poner en una tabla, plato o bandeja y dejar secar por unos 10-15 minutos.
    • Segunda tanda: sumergir los jalapeños en el huevo batido, e inmediatamente pasar por las migas de pan, cubriendo completamente.  Dejar secar nuevamente.
    • Tercera tanda: repetir el paso de arriba, de manera que cada popper quede cubierto con una capa gruesa de migas.
      • Recuerden sellar bien el hueco por donde los rellenaron, de manera que el queso no tenga por donde salirse a la hora de freír.
      • Les recomiendo refrigerar los jalapeños un rato (al menos media hora) antes de freírlos, de manera que el empanizado se asiente bien.
      • Algunas personas congelan los poppers después de fritos, y luego los recalientan al horno, pero otras los congelan después de empanizados, antes de cocinarse. 
    • Calentar bastante aceite en un caldero o sartén profundo, y freír cada popper por unos 2-3 minutos, o hasta que estén dorados por todas partes.

    • Servir con salsa ranch o crema agria.

      martes, 21 de septiembre de 2010

      PUDÍN DE MORAS

      Ya que estamos con la fiebre de moras a millón (si no me creen, vean las recetas del helado, las tartaletas con ricotta, la mermelada y el slump), aquí les va otra para la colección verano-otoño 2010.   La receta está basada en una de Cook's Library - Baking (Parragon Publishing, 2004), y es básicamente el mismo concepto del pudín de manzanas et al. que monté hace un tiempo: la fruta endulzada abajo, que se cocina prácticamente al vapor, y la torta (o ponqué) arriba, absorbiendo los jugos de la fruta.  El resultado es delicioso: no es un postre terriblemente dulce ni pesado.  Al contrario, la fruta conserva su toque ácido y la torta húmeda, de tope crujiente, es la combinación de textura y sabor perfecta.  Además, es tan rápida de hacer que no se lo van a creer.


      INGREDIENTES

      Para 4-6 personas

      1 cucharada de mantequilla, para engrasar
      500 g de moras (frescas o congeladas)
      1/3 taza (75 g) de azúcar extrafina (caster), más un poquito extra para espolvorear
      1 huevo, ligeramente batido
      1/3 taza (75 g) de azúcar morena
      6 cucharadas (1/3 taza, 80 g) de mantequilla derretida
      1/2 taza (125 ml) de leche
      1 taza (110 g) de harina leudante

      • Engrasar un molde profundo para hornear (de 1 litro de capacidad).
      • Precalentar el horno a 180º C / 350º F.
      • En un recipiente mediano, poner las moras junto con el azúcar extrafina.  Revolver bien, de manera que las moras queden bien cubiertas de azúcar.
        • Si van a usar moras congeladas, asegúrense de descongelarlas primero y de escurrirlas un poco, para que el pudín no quede demasiado aguado.
      • Luego pasarlas al molde engrasado, distribuyéndolas por todo el fondo.

      • En otro recipiente mediano, batir el huevo y azúcar morena hasta que estén espumosos (no tiene que ser con batidora eléctrica; un batidor de alambre manual sirve perfectamente).  Agregar la mantequilla derretida y la leche y mezclar bien.
      • Echar la harina cernida y mezclar con movimientos suaves, sin sobrebatir.
        • Cernir la harina no es una necedad de receta de abuela, ni una leyenda urbana.  Al cernirse, la harina se airea y esto ayuda a que las tortas levanten y queden más esponjosas.
      • Esparcir la masa sobre frutas, de manera que las cubra por completo.
      • Hornear por 25-30 minutos, hasta que la torta esté firme y dorada.
      • Al sacar del horno, espolvorear con un poco de azúcar.
      • Servir tibio con crema batida o con una cucharada de helado de mantecado / vainilla.

      lunes, 20 de septiembre de 2010

      FLAUTAS DE CAZÓN

      Ayer preparé uno de mis mejores platos, modestia aparte.  Pero antes de dar la receta, es necesario un poco de contexto.  Para empezar, la receta está basada en un libro que compramos en nuestro viaje a Venezuela de hace dos años: Tocar fuego, 45 recetas de puño y letra, editado por Francisco Abenante, Rafael Guillén y Ricardo Limongi (GAL Editores, 2006).  Es un libro bello, bien editado y con fotos preciosas, que recoge recetas de los mejores chefs venezolanos (o extranjeros venezolanizados).  Pero es poco práctico para el cocinero casero; algunas recetas son ambiciosas, algunas un poco pretensiosas, en mi opinión.  Muchas terrinas, espumas y cremas.  A mí, como es obvio por el tipo de recetas que monto en este blog, me gusta la cocina más sustanciosa, más mediterránea.  En fin, que habían pasado dos años y no había tocado el libro más que para hojearlo y suspirar.  Hasta esta semana, en que me propuse hacer al menos una receta de cada libro que no he abierto en siglos.  Así di con ésta de la chef Mercedes Oropeza.  Según la breve bio que dan en el libro, su trademark es el uso de elementos criollos en platos de alta cocina.  Si todos sus platos son como éste, la mujer es una genia...  La combinación de los sabores venezolanos con una presentación elegante (y afrancesada), ingredientes sencillos pero "acogedores" (si es que ese adjetivo se puede usar en la cocina), todo hace que éste sea un plato perfecto.  Si tienen curiosidad y quieren seguirle la pista a esta chef, aquí está su blog: La vainita orgánica.

      Ahora, dado el crédito a quien lo merece, paso a contarles mi odisea por las pescaderías irlandesas a la caza del cazón, y el origen de las modificaciones que me vi obligada a hacer.  Hace poco más de un mes abrieron una pescadería nueva a pocas cuadras de casa.  Entusiasmada, fui a preguntar si, por casualidades cósmicas, alguna vez llevaban cazón (school shark o snapper shark, en inglés; Galeorhinus galeus).  El muchacho que me atendió era el aprendiz.  La mirada en blanco con la boca semiabierta lo dijo todo.  Se dio la vuelta y se metió por una puerta.  Murmullos.  A los pocos segundos salió el dueño.  ¿Qué es lo que está buscando usted?  Cazón, un tiburoncito pequeño, muy usado en la comida española y latina.  Como si lo hubiera insultado, el pescadero me dijo: "Es la primera vez que alguien me pide tiburón".  Debo confesar que me sentí mal.  Por un momento imaginé mi nombre en la lista de "Los más buscados" de Greenpeace como enemiga #1 de la pesca sustentable.  No, no es un tiburón de los grandes, de esos que devoran los chinos y japoneses.  Es un escualo pequeñ...  "No, no lo tengo ni nunca lo he traído, pero ¿pare qué lo quiere?"  Esfuerzo sobrehumano para explicar en inglés cómo es un guiso de cazón venezolano.  "Ah, pero para eso puedes usar monkfish (rape), que es bien carnoso y mantiene la forma".  No, precisamente lo quiero desmenuzado.  "Ah, entonces puedes usar..."  Y el tipo se paseó por TODOS los pescados que tenía en exhibición, desde salmón hasta arenque ahumado.  Cabizbaja, terminé comprando un pedazo de bacalao fresco...

      Hay que decir que el guiso quedó bueno, incluso con esta sustitución blasmefa y poco ortodoxa, pero aún tengo esperanzas.  Ayer, conversando con mi pescadero de confiaza (el que va todos los sábados al Farmers' Market), le contamos de nuestras gastroperipecias y nos dijo que, aunque no era ilegal, tampoco era bien visto en Irlanda pescar tiburón, pero que tenía en mente el pescado perfecto para nuestras ambiciones: el llamado rock salmon o spiny dogfish (en español: mielga, galludo o tollo de cacho; Squalus acanthias).  También está en la lista roja de Greenpeace así que, si llegamos a conseguirlo, lo comeremos con regusto y moderación.  Mientras tanto, bienvenido sea el bacalao...

      Y después de tanta habladera, aquí les va la receta, con algunas modificaciones personales.
       

      INGREDIENTES

      Para 4 personas

      Para el guiso
      400 g de cazón o sustituto (school shark o snapper shark), cocido y desmenuzado
      1/2 taza de aceite (de girasol o maíz)
      2 cucharadas de semillas de onoto / achiote
      1 taza de cebolla rallada (aprox. 1 cebolla grande)
      3 dientes de ajo machacados
      1½ tazas de tomate rallado (unos 3 tomates medianos, más o menos)
      1/4 de taza pimentón / morrón rojo (esto es más o menos 1/4 de pimentón grande)
      2 cucharadas de ají dulce, picadito
      2 cucharaditas de salsa Tabasco
      Sal y pimienta, al gusto

      Para la salsa
      250 g de ají dulce, sin semillas 
                (ó 1 pimentón / morrón rojo y 1 amarillo, medianos + jugo de 1/2 limón verde )
      250 ml de crema de leche
      Sal y pimienta, al gusto

      Para las flautas
      1/4 taza de mantequilla derretida
      1 paquete (250 g) de pasta filo (a temperatura ambiente)

      • Para sancochar el pescado, basta limpiarlo bien (quitarle la piel y espinas), cortarlo en trozos grandes y ponerlo en una olla mediana con agua hirviendo, un toque de sal y una hoja de laurel.  Dejar cocinar a fuego medio-alto por unos minutos, hasta que el pescado esté bien cocido.  Idealmente, dejar enfriar en el caldo, sacar con una espumadera (o cuchara con huequitos), escurrir bien y desmenuzar (en este punto debería ser fácil hacerlo, usando un tenedor). 
        • El caldo que sobra se puede guardar y utilizar una sopita de pescado asiática.
        • Siempre es buena idea meterle la mano al pescado desmenuzado y chequear que no se haya coleado alguna espina.
      • Lo siguiente es preparar el aceite con onoto: poner la media taza de aceite en una cacerolita, junto con las dos cucharadas de semillas de onoto / achiote, calentar a fuego moderado (sin dejar que el aceite burbujee) hasta que se pinte de color rojo.  Colar y desechar las semillas. Recuerden NO usar aceite de oliva, porque su sabor fuerte opaca al del onoto.
      • Con respecto al sofrito base, en la receta original se rallan los tomates, cebollas y pimentón.  Yo comencé a hacerlo y me di cuenta de que la textura era exactamente la misma que metiendo todo en el procesador (licuadora, osterizer).  Lo hice por separado, para dejarle cierta textura a cada uno de los ingredientes (y porque los tiempos de cocción son distintos). Lo único que sí machaqué aparte (no en el procesador) fueron los ajos, de manera que no quedaran trocitos grandes.
        • Sobre el ají dulce, pueden echarle un vistazo a este link, que explica bien qué son y a qué saben.  Para esta parte de la receta, utilicé ajíes dulces secos, picaditos.  Si no tienen, omitan este paso.
      • En un caldero o sartén profundo, poner a calentar el aceite onotado (menos dos cucharadas, que se utilizarán más adelante en la salsa).  Saltear la cebolla y el ajo por unos 4-5 minutos a fuego medio-alto hasta marchitar.  Como la mezcla está muy líquida, es difícil saber el punto, pero creo que la idea es secar un poco y que quede pastosa.
      • Agregar luego los tomates, pimentón y ajíes.  Saltear por unos 5-7 minutos más, hasta secar un poco más.
      • Incluir ahora el pescado desmenuzado, el Tabasco, sal y pimienta.  Subir el fuego y cocer por unos minutos más, revolviendo constantemente, hasta que el pescado esté bien impregnado del guiso y quede seco.  Dejar enfriar por completo.
      • Para hacer la salsa se presenta otro gran problema geográfico.  El ají dulce tiene un sabor muy particular: es dulzón y afrutado, pero tiene un regusto ácido también.  La mejor alternativa que he conseguido es hacer una mezcla de pimentón / morrón con un toque de limón.  Si no consiguen el ají dulce, sustitúyanlo entonces por un pimentón rojo y uno amarillo, sin semillas y cortados en cuadritos.  
        • La razón de esta combinación es que el pimentón amarillo suele ser un poco más neutro (por no decir más desabrido) que el rojo.  Esto ayuda a aplacar un poco el gusto dulce del rojo.  Y el toque de limón sustituye el ácido natural del ají dulce.
      • En una olla mediana, poner a calentar lo que quedó de aceite con onoto a fuego medio-alto.  Echar los pimentones y saltear por unos 4 minutos, hasta que se suavicen.  Echar el jugo de limón y saltear por 2 minutos más.
      • Agregar la crema de leche, subir el fuego y seguir cocinando por unos 4-5 minutos más, hasta que comience a espesar.
      • Pasar todo a una licuadora y procesar bien (con cuidado, empezando por una velocidad baja porque, al estar caliente, el líquido sube bastante).  Colar y devolver a la olla.  Salpimentar y probar.  Si creen que necesita un toque más de ácido, se le puede poner unas gotas más de limón.
        • Es una maña culinaria, pero a mí me gusta más usar pimienta blanca para las salsas.  Me parece que les da un toque picante más delicado.
      • Regresar la olla al fuego y cocinar a temperatura media por unos minutos más, hasta llegar a una consistencia un poco más espesa (pero no demasiado; la salsa debe ser líquida, no un engrudo).  Mantener tibia.
      • Precalentar el horno a 200º C / 390º F y enmantequillar una bandeja para hornear.
      • Para armar las flautas, es importante que la pasta filo esté a temperatura ambiente (o ligeramente fría, pero no congelada).  La pasta filo es la misma que se usa en los dulces árabes como el baklava No es igual al hojaldre.  La diferencia entre una y otra es que el hojaldre se prepara incorporando mantequilla sólida a medida que se amasa la harina, mientras que la pasta filo lleva muy poca grasa, por eso saben tan distinto y no se puede sustituir una por otra, a pesar de que se ven parecidas. 
        • Un truco no sólo para este plato, sino para todos los que usen filo, es mantener las hojas tapadas con un trapo húmedo.  Las hojas se secan increíblemente rápido y, al hacerlo, se fracturan.  
        • En total se van a necesitar 12 hojas de 20x20 cm (8x8").  La que compro aquí en Irlanda trae 6 hojas de 20x40 cm, así que las corto por la mitad usando una tijera (mucho más fácil que con un cuchillo).
      • Se extiende la primera hoja sobre el mesón (no hace falta enharinarlo, pero sí es importante que esté perfectamente seco).  Usando una brocha de cocina, se pinta con una capita de mantequilla derretida (tratando de no enchumbar la hoja), se coloca la siguiente hoja, se vuelve a pintar con mantequilla y se pone la última hoja.
        • En la receta original, se esparce un poco de pan rallado entre hoja y hoja, pero -en mi opinión- esto no enriquece la textura final de la flauta.
      • Se pone en el centro de la hoja unas 3-4 cucharadas del guiso de cazón (que tiene que estar frío, porque de lo contrario va a romper la masa), dejando unos buenos bordes como se muestra en la foto de abajo.  La diferencia de posición del guiso que ven en la foto es simplemente la cocinera experimentando para ver cómo se enrollaba mejor la pasta.  No hubo diferencia sustancial...
        • Otro truco: si una (o varias) de las hojas se rompen, úsenla en la segunda o tercera capa sin problema.  Sólo asegúrense de que la capa de abajo esté entera, porque ésa es la capa exterior.
      • Luego, doblar los extremos más cortos de la masa, para formar bolsillos que contengan el guiso.  No hace falta apretar exageradamente, pero sí es buena idea que no queden espacios vacíos alrededor del guiso.
      • Ahora, doblar una de las hojas más largas sobre el guiso y pasarle ligeramente la brocha con mantequilla derretida al extremo, para que sirva como "pegamento" (como se puede ver abajo).  Con la dos manos, y con cuidado, levantar ligeramente el "tubito" que contiene el guiso y enrollarlo sobre la pasta enmantequillada, tratando de que no quede flojo.
      • Al final, los rollitos o flautas se deberían ver como lumpias chinas.  El guiso debe quedar bien contenido dentro de la masa.
      • Colocarlas sobre la bandeja y pasarles la brocha con mantequilla derretida por arriba y por abajo.  
        • Recuerden que la pasta filo se seca y se fractura, así que no se demoren demasiado en barnizarlas.
      • Hornear por unos 7 minutos, sacar del horno y voltear con mucho cuidado, usando una espátula.  Regresar al horno y hornear por otros 5-7 minutos, hasta que se doren bien.
        • En la receta original sólo se cocinan por 7 minutos, de un solo lado.  La primera vez seguí las instrucciones, pero 7 minutos fueron pocos para tostar la pasta filo, y luego encontré que la parte de abajo quedaba un poco aguada y cruda (demasiado sabor a masa), así que en el segundo intento, les di la vuelta y dupliqué el tiempo de cocción.  No es fácil voltear las flautas, pero el resultado es un plato más ligero y crujiente.  Hagan la prueba 
      • Sacar del horno y dejar asentar por unos minutos antes de servir.  Con un cuchillo de sierras (tipo de pan), cortar cada flauta diagonalmente en dos.
      • Mercedes Oropeza recomienda servir esparciendo primero una buena cantidad de salsa tibia sobre el plato y colocando los dos pedazos de flauta sobre la salsa.  Con arroz blanco queda muy bien.
      • Desde otro ángulo...

      • En la receta original se usan 500 g de pescado, pero nos sobró mucho guiso, cosa que no nos preocupó en absoluto, como pueden ver en la foto de abajo: unas arepitas rellenas con queso amarillo (edam) y cazón.  Casi (¡casi!) sabían como las del Mercado de Conejeros en Margarita...